¿Quién  no  ha  escuchado  alguna  vez  una frase  pasivo – agresiva? Aquellas frases que nos dicen cosas negativas de manera solapada.

La agresividad – pasiva es una actitud y un comportamiento con el que nos encontramos regularmente, y que a la larga, termina haciendo daño.

Muchas  veces  se  aprende  desde  pequeño  a  no  expresar abiertamente  los sentimientos  negativos  que  se  están  sintiendo, pero de algún modo u otro, se dejan salir.

Hay quienes aprenden a hacerlo de una manera “civilizada” y madura, expresando a las personas lo que piensas de manera honesta y abierta. Los hay quienes explotan de tanto en tanto y gritan o sueltan lo que han estado conteniendo durante un tiempo y quienes los esconden detrás de una sonrisa forzada, dejando salir la presión cada tanto, a través de comentarios o acciones pasivo – agresivas.

Su característica principal es que no son agresivos hacia el exterior, pero tienen una forma pasiva de mostrar sus rasgos agresivos.

Tener de cerca una persona con este tipo de personalidad como tu pareja, una amiga íntima o un familiar que tratemos de manera cotidiana debemos tomar acción, ya que lidiar continuamente con una persona con estas características, desgasta, crea frustración y bloquea nuestro bienestar.

 

 

Quizá sin saberlo estás sufriendo las consecuencias de tener que convivir con una persona que tiene un comportamiento pasivo-agresivo.  Para reconocer si una persona tiene este tipo de personalidad te daremos algunos ejemplos de sus rasgos de comportamiento más típicos:

  • Odian asumir responsabilidades y tratan de evitarlas.
  • No critican o muestran descontento de manera abierta, sino que lo hacen de manera indirecta.
  • Se quejan en murmullos con frecuencia.
  • Tienen momentos donde explotan y dicen todo lo que habían estado callando por tiempo.
  • Utilizan frecuentemente expresiones como “estaba bromeando’, “pensé que lo sabías”
  • Pasan por alto los plazos y posponen sus decisiones, sin pensar en las personas que dependen de ellos.
  • Suelen llegar tarde a las citas. Esto se hace porque quiere que los demás dependan de ellos.
  • Numerosas veces boicotean de forma  sutil  tus  planes   y proyectos.
  • No aceptan las críticas y reaccionan de mala manera a ellas.
  • Le echan la culpa a otros por lo que va mal en sus vidas.
  • Se quejan de no ser apreciados y entendido por su pareja o la familia.
  • Critican sin razón las figuras de autoridad.
  • A menudo se quejan en voz muy exageradas de lo desafortunado que son.
  • Odian la dependencia de la intimidad con los demás y por lo tanto, sacan a relucir las peleas para mantener la distancia.
  • Se convencen de que son víctimas de la opresión y que todo el mundo está contra  ellos. Si este comportamiento molesta a la gente, ellos se ponen aún más a la defensiva.

Si identificas más de la mitad de estos comportamientos en alguna de las personas de tu entorno, probablemente se trate de  una persona con este tipo de trastorno.

La buena noticia es que este comportamiento puede tratarse con ayuda psicológica, bajo terapia conductual, pero es necesario que la persona esté consciente de padecerlo y esté dispuesto a recibir ayuda.  Una vez tome conciencia de ello poder cambiar sus conductas. Si no se corrige, la inadaptación social se irá agravando, así como su apatía y desinterés, volviéndose cada vez peor a medida que envejece, y siendo frecuente que acaben refugiándose en el consumo excesivo de alcohol u otras sustancias sicodependientes.

 

Como lidiar con este tipo de personas

1. Junta las evidencias

Escribe las formas en las que piensas que esta persona es pasivo-agresiva.  Al  escribir  una  lista  de  incidentes  probablemente comiences a ver el patrón o de repente te darás cuenta de que estás exagerando. Si aún piensas que esta persona es pasivo-agresiva, continúa con los siguientes pasos.

2. Evita la tentación de pelear

En otras palabras, no seas pasivo-agresivo para “desquitarte”. Esto terminaría siendo una pelea continua que te hará perder energía y atención en ti misma.

3. Neutralízala

Cuando percibas una manipulación, reacciona.  Si  se  trata de una queja sobre si mismo, elogia sus puntos positivos y enfócate en esa línea.

4. Enfréntala

Si hace cosas que sean sutilmente agresivas, reacciona de manera pacífica y objetiva. Hazle saber qué hizo y porqué entiendes que está mal. Háblale de manera calmada para evitar una confrotación, pero debes hacerlo de manera clara y contundente.

5. Reprocha cualquier murmullo

Si dice cosas en voz baja, dile inmediatamente,   “no te escuché, ¿puedes repetirlo?”   Dirá algo como  “olvídalo”.,  pero tu debes insistir… “No, en serio quiero saber lo que tienes para decir”, … ¿Qué querías decirme?  Tu actitud de fortaleza lo hará pensar mejor antes de tener este tipo de actitudes.

 

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