Guía para mantener tus dientes sanos, libres de sarro y de gengivitis

No importa si nos cepillamos los dientes correctamente, siempre está la posibildad de que aparezca el temido sarro en los dientes.

El sarro es una placa bacterial que se adhiere a los dientes y con el tiempo se endurece,  lo que puede causar caries y enfermedades de las encías.

Una vez que el sarro se ha adherido a los dientes sólo una limpieza profesional con el dentista puede eliminarlo, por lo que lo que para retrasar su formación debemos cepillar los dientes correctamente  y utilizar productos que ayuden a eliminarlo.

Como prevenir la formación de sarro

1. Cepillarse después de cada comida

Es la mejor forma de evitar que la comida quede atrapada entre los dientes y proliferen las bacterias que terminan formando caries y placa dental.

Debes haber oido esta recomendación muchas veces, pero no hay nada más cierto.

2.  Usar hilo dental

El hilo dental es la foma más efectiva para arrastrar los restos de comida y la placa que se queda entre los dientes y las encías. Debes usar el hilo, especialmente cuando te cepilles los dientes para acostarte.



3. Usar enjuagues bucales comerciales

Es importante usar los enjuagues bucales, una o dos veces al día, sobretodo en el último cepillado. Estos  enjuagues contienen ingredientes que pueden combatir las bacterias y microorganismos que quedan atrapados en lugares donde el cepillo no llega como la parte posterior de la lengua o las paredes de la boca. Además ofrecen una protección que dura después del cepillado.

4. Usar un enjuague de agua oxigenada

Usa este enjuague dos veces a la semana, ya que le dará una protección adicional a tus dientes.  Mezcla dos cucharaditas (de té) de agua oxigenada 10 vol. en medio vaso pequeño de agua y enjuaga la boca con esto  después del último cepillado nocturno.

5. Usa cepillos intradentales

Estos cepillitos pequeños  son una herramienta que ayuda a mejorar la higiene dental, ya que limpian los espacios que hay entre los dientes y donde el cepillo no llega.  Son especialmente recomendados en caso de problemas en las encías o personas que tienen prótesis o implantes dentales.

4. Cepillarse con bicarbonato de sodio

Unta el cepillo con bicarbonato y cepilla tus dientes haciendo cierta presión para que el bicarbonato despegue la placa bacterial de los dientes. Enjuaga luego de manera habitual. Con esto estarás haciendo una limpieza más profunda. Puedes hacerla una o dos veces a la semana.

5. Eligir el cepillo adecuado

Elige un cepillo de cerdas medianas, ni muy duras que erosionen el esmalte o muy blandas, que no quiten el sarro y además que sea de pequeño a mediano; de esa forma puede llegar hasta detrás de las muelas donde tiende a esconderse restos de comida.

Enjuaga bien tu cepillo luego de usarlo, sacúdelo para eliminar el agua en exceso  y déjalo secar de manera natural  para que no acumulen bacterias, pero asegúrate de mantenerlo, al menos a un menos un metro  lejos del inodoro, porque se ha demostrado que las materias fecales pueden llegar así de lejos cuando tiramos la cadena del retrete.



6. Cambiar tu cepillo de manera regular

El uso continuo del cepillo va desgastando y doblando las cerdas. lo que impide que se logre un buen cepillado. Los médicos recomiendan cambiar el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses.

7. Usar aceites esenciales 

Si te encuentras sin enjuague bucal, puedes usar aceites que te ayudarán a completar la limpieza de tus dientes.

1. Agrega 6 gotas de aceite de árbol de té a medio vaso pequeño de agua y enjuaga tu boca por unos 5 minutos. Este aceite es antibacterial y antiinflamatorio.

2. Mezcla a partes iguales  aceite de coco y aceite de sésamo. Mantenlo en la boca por 10 minutos. Es antibacteriano por lo que combate la placa dental.

9. Masticar perejil

Una excelente costumbre es masticar un poco de perejil después de haber comido, especialmente cuando no tengas la oportunidad de cepillarte los dientes. El perejil reduce la placa y es antiséptico.

10. Cepillar tus dientes con carbón activado

Utiliza carbón de origen vegetal para cepillar tus dientes dos o tres veces a la semana. Combate el sarro y mantiene tus dientes más blancos.

11. Comer frutas y vegetales crudos

Masticar algunos frutos y vegetales crudos mantienen tus dientes alejados del sarro.

Prefiere las manzanas, zanahorias o pepinos.

13. Masticar chicles sin azúcar

Estos chicles contienen un edulcorante natural llamado xilitol que ayuda a prevenir la caries.

Además, al masticar, produces más saliva lo que ayuda a evitar la acumulación de alimentos entre los dientes.

14. Visitar al dentista de manera regular

Al menos, dos veces al año visita tu dentista para cerciorarte que no tienes caries. La caries no suele doler en las etapas más tempranas, por lo que solamente el médico puede detectarlas y una detección a tiempo puede evitarte muchos problemas.

Aprovecha las visitas al dentista para hacerte una limpieza profesional. Por mejor que limpies tus dientes, el sarro se acumula en algunos lugares donde es difícil llegar con el cepillo, por lo que una limpieza hecha por el dentista es lo único que podrá removerla.

La frecuencia dependerá del estado de tus dientes y encías y variará entre los 4 a los 10 meses.

Tu dentista será la persona más indicada para recomendarte cuando hacerte una limpieza.

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